Padres: Caramba Vip Amador x Le Rouge ferrique oreada
Piña Colada es pura paz, dulzura y elegancia. Reservada al principio, se acerca con cuidado y con esa delicadeza tan suya, pero cuando confía es cariñosa a rabiar.
Su perdición: su sitio en la cama. Piña Colada puede ser tranquila, pero ese lugar no lo negocia.
No aguanta: las formas bruscas ni las prisas. Ella no exige nada: lo pide todo por favor, y claro, así es imposible decirle que no.
Además de tener una expresión única y una cara impresionante, Piña Colada nos regala cachorros que nacen en tonos rubios/apricot y van cambiando con el crecimiento, oscureciéndose hasta desarrollar un rojo anaranjado precioso.
Un 10 de perrita, de esas que no necesitan imponerse para ocupar un lugar enorme en el corazón.






